Vasconcelos:
has conmigo lo que quieras. Soy tuyo.



Estoy harto de sacrificarme. Nunca he sido mártir y no comenzaré ahora ha serlo. No soy bueno y no busco serlo. Te quiero, pero necesito más de lo que me das.



SIN DESTINATARIO

Querida Ilusión:
Lo único que pedía era un poco de lo que yo te doy. Si te daba tiempo, lo mismo esperaba. Si te daba atención, lo mismo esperaba. Si te daba amor, lo mismo esperaba. Capitalismo puro. Nunca he creído en el amor sacrificado exclusivamente por uno de los dos. Siempre he creído en el sacrificio mutuo y en la reciprocidad. Eso es compartir como pareja. Disculpame, pero reconozco que en, en ese sentido, me has decepcionado.
Pd. No te preocupes por los planes que hice... gracias a Dios, siempre hay un contenedor de basura cerca.
Atentamente
La Decepción



La concejala


Estoy harta de todo: de los hombres, de las dietas, de los colágenos, de las liposucciones, de la política, de todo menos del sexo, tía. Soy concejala de asuntos sociales y tanto a nivel personal como a nivel profesional, yo creo que el sexo es un asunto profundamente social. El placer sexual es algo a lo que todo el mundo debería tener acceso sin prejuicios ni cortapisas. Hay que incentivar la cultura de la promiscuidad: el intercambio de parejas, las parejas múltiples...

¡Oh! reconocer el deseo como el principal motor de una sociedad mejor. Cuando una desea a alguien, normalmente no desea que le suceda nada malo, es decir, te solidarizas con él. A no ser que te rechace, claro. Creo que es un tema muy interesante e inexplorado hasta ahora, especialmente desde el punto de vista femenino, político y de derechas.

Mmmm, voy a tomarme un año sabático para escribir un libro que aborde este tema, un libro que pueda describir las fantasías que me vienen a la cabeza durante las asambleas y juntas del ayuntamiento, inauguraciones de parques, verbenas, subterráneo, misas a la patrona de Madrid, etcétera. en esas ocasiones, como en todas, sólo pienso en sexo.

Mi único interés es mirar los culos de los tíos, sus pies, sus paquetes... Por eso llevo gran gafa negra, no por fotofobia, como suelo decir sino para mirar donde me sale del coño. mi afición empezó muy pronto, también en esto fui una adelantada a mi tiempo. Empecé a interesarme por los paquetes cuando tenía cuatro añitos y podía cogerlos sólo con levantar la mano, como quien coge una fruta. jajajajaja, al principio tuve muchísimo éxito, la gente se tronchaba conmigo hasta que todos los hombres de mi familia y amigos, entre los que desgraciadamente no había ningún pederasta, empezaron a rehuirme en cuanto me veían venir. Conocí muy pronto la marginación: es muy duro que empiecen a rechazarte y a juzgarte con sólo tres añitos. Me educaron bajo el grito de "¡eso no se toca! ¡eso no se come!" Ay, dios mío, ¡qué tiempos! yo creo que Franco fue un buen gobernante pero en lo referente al sexo no se enteraba.

Del cuerpo del hombre yo lo aprovecho todo. Ahora, lo que más me gusta son los pies. ¡los pies me vuelven loca! Una vez se me ocurrió comentarlo en una fiesta del partido, en un momento en que los cachorros estaban muy pasados. Bueno... ¡mis compañeras se llevaban las manos a la cabeza! ¡qué desfasadas las pobres!

Al alcalde, por ejemplo, le encanta comer manitas de cerdo. ¿Qué diferencia hay entre comerse los pies de un cerdo guisado a comerse los de un tío? Cuando lo dije, la concejala de sanidad me dijo, como sentando cátedra, que ella prefería los pollones y que la abofeteararan con la polla antes de metérsela en la boca. Le dije que ése es el problema del PAP, que a los españoles les transmitimos la imagen de un partido desfasado y anclado en el pasado. A mí también me gusta que me follen la faringe, como a todos, pero para eso no hace falta ser concejala de nada. La gente espera algo más de nosotras. A los ciudadanos hay que ofrecerles alternativas que les hagan evolucionar y ser más felices.

Lo realmente novedoso y algo que podría traer cantidad de votos de socialistas aburridos (a eso le dedico un capítulo entero en mi libro), es que, por ejemplo, a mí, lo que más me gusta es que cuando yo le como la polla a un tío, me gusta que me meta el dedo gordo del pie en el coño. O mejor, los dos dedos gordos del pie en el coño. o un dedo gordo de pie en el coño y otro en el culo. y concretemente, cuando yo estoy bien lubricada, lo que me gusta y propongo a los ciudadanos para que lo experimenten en sus casas porque no hay nada más democrático que el placer, es, lo que a mí me gusta, que yo hago es bajarme y empezar a comerle los pies hasta el tobillo.

Bueno, una de mis fantasías es comerme un tío entero empezando por los pies. Lo he intentado, ¿eh? he llegado a meterme en la boca hasta el talón de un pie del 45, ¿qué te parece? ya tengo título para mi libro: "Una cerda en el PAP". Un título muy comercial, ¿no crees? Puedes acusarme de cualquier cosa menos de autocomplaciente. Yo todas las noches, antes de acostarme, me hago un poquito de autocrítica y ya puedo dormir tranquila. Lo que pasa es que últimamente duermo bien. A veces pienso que puede ser la coca, pero yo no tengo ningún problema en dejarla, yo esto lo controlo.

Éstos tardan, ¿no? ¿a ti qué te parece Pina? yo no la veo tan guapa como para ser modelo. Es mona pero de ahí a esperar a un tío día y noche... ¿eso? eso es puro siglo XIX. Mira, cuando a mí me dejó mi marido, hace unos días, le estaba cerrando la puerta y a la vez gritaba bien alto para que me oyera bien: "A ver, ¡que pase el próximo!" Salí a la calle y allí estaba esperándome, el próximo. Pero me he llevado una desilusión muy grande, si yo te contara... ¿Quieres que te lo cuente? Hola.

- Hola.
- ¿Quién eres?
- Maribel ¿y tú?
- Chon.
- Me he debido quedar dormida, Chon.
- Como un tronco.
- He tenido un sueño.
- Ah, ¿sí? ¿y qué soñabas?
- Creo que era un sueño erótico.
- Aaaaaaaah, ¡uy, qué bien! ¿y qué ocurría?
- No lo recuerdo bien pero creo que tenía que ver con los dedos de los pies de un hombre...
- ¿Con los dedos gordos?
- Sí.
- ¡Oooooooh! 
- Creo que empezaba a comérmelos y ¡acaba comiéndome al hombre entero! qué cosas, ¿no?
- Pues yo creo que la antropofagia te ha sentado muy bien. Estás radiante, a pesar del estampao.




BARA, BARA, LLEVE SU VIDA, BARA,BARA

"DE A TRES MELONES, NOMÁS"

"No vale nada la vida
la vida no vale nada
comienza siempre llorando
y así llorando se acaba
por eso es que en este mundo
la vida no vale nada..."
Así cantaba José Alfredo Jiménez hace algunos ayeres el inicio de una de sus canciones más famosas. Para los michoacanos esta primera estrofa es una gran mentira. ¡Claro que la vida vale! Si, tres mil pesos.
Así es. Léalo bien: Por escasos tres mil pesos una persona puede dejar de existir, por cortesía de usted, mía o de quien pague el costo mencionado.
Ya me lo aseguraba un funcionario educativo, que coincidió con lo que me contaba un taxista que a diario se enfrenta a este tipo de "solicitudes", y finalmente, lo corroboró un mesero de un restaurante de una exclusiva zona comercial.
Los tres personajes, en sus respectivos contextos y en diferentes momentos, coincidieron en que si uno tiene un enemigo personal, sea hombre o sea mujer, joven o anciano, existen drogadictos que pueden golpear salvajemente, acuchillar levemente o "desaparecer" a ese individuo que tanto le molesta. Claro, antes tiene usted que pagar la mínima cantidad de 3 mil pesos.
"¿Pero y cómo? Llegas y les pides tal cosa ¿así, nomás?", pregunté.
"Sí, joven. Así nomás", contestó el mesero.
"Y le sueltas la lana o les pagas la mitad?, insistí.
"¡Ah, no! Saben bien su trabajo. Les pagas todo desde le inicio, les explicas. Y ellos, más pronto que tarde, ya te tienen listo todo: "desaparecen" a quien tu les pidas.", me aseguró el funcionario.
"Aquí por los tres melones le "desaparecen" a quien sea, sin dejar rastro", enfatizó el taxista.
Lo que me llamó más la atención en los tres casos, fue que ninguno usó las palabras "matar" o "asesinar", como si eso cambiara el contexto de sus palabras.
¿Entonces puede uno mandar a matar a quien quiera?" Los tres ponen cara de sufrimiento e incomodez. Tal y como sospeche, le temen a la mención explícita de la muerte, aún cuando sea moneda diaria en estas tierras.
"Si, por eso, lo desaparecen", dice el funcionario.
"Aja", contesta el mesero.
"No lo diga así, se oye muy feo, ni Dios lo quiera la muerte ande por aquí y lo escuche", se sincera el taxista, mientras se persigna.








Sentir la angustia

SE SIENTE

A menos de una 48 horas de llegar a tierras zamoranas, en Michoacán, la sombra de la violencia, del crimen organizado, pero sobre todo del miedo, se hace sentir.
No es para menos. El territorio michoacano se ubica como una de las zonas más peligrosas de México, junto a Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa y Guerrero, en donde suman más de 50 mil muertos (según las últimas cifras) a consecuencia de la llamada "Guerra contra el narcotráfico".
En el caso especifico de Michoacán, las regiones violentas tambien están identificadas, e incluso clasificadas por los ciudadanos como "intensas" y "donde matan de vez en cuando". Así más o menos me lo ha explicado la gente que aquí habita.
Fue el caso del conductor del segundo taxi que aborde en esta ciudad. La platica fue del estado del tiempo hasta la intervención del ejército en la entidad. Opinó que la labor de los militares es necesaria, pero insostenible. Él lo sabe: su hijo menor, de 20 años y militar enrolado hace menos de 1 año, fue "desaparecido" por el crimen organizado por el rumbo de Lazaro Cárdenas.
No sabe si fueron emboscados, secuestrados o se unieron al narco. Lo único que sabe es que su hijo intentó entrar dos veces a las fuerzas castrenses. La tercera fue la vencida, pero a un precio muy alto.
Mientras hablaba de su hijo "desaparecido", su mirada estaba fija en la avenida transitada, como si al frente estuviera la imagen de su hijo. No lo ha superado. Guardó un momento de silencio. Instante incomodo.
El taxista, un señor de aproximadamente 50 años, moreno, entrecano y con arrugas en la cara, tomó aire y me relató que aquí nadie esta seguro, ni siquiera la gente que vive al día, como él. Su oficio de ruletero es una de las más perjudicadas, pues han visto limitado su campo de trabajo a zonas más o menos seguras, las cuales son muy pocas. Zonas seguras, de plano no hay, dice.
Es de Manzanillo, donde la cosa tampoco es cosa de risa. Ahí trabajó hace más de 16 años, pero un buen día, luego de ser asaltado 6 veces, un pasajero le asestó tres puñaladas en el estomago. "De milagro estoy vivo", me dijo, mientras me señalaba con el indice la parte de su cuerpo donde había sido herido.
Luego de esa experiencia, emigró a casa de sus suegros en Zamora, ciudad tranquila en ese entonces, pero que al paso de los años se ha ido cubriendo de esa sombra, de ese miedo, de vivir con el Jesús en la boca, sin saber a quien "desaparecerán", o que droga decomisarán. Una ansiedad que se vive en todo Michoacán, me aseguró el taxista.
Al llegar a mi destino, me despido y le deseo suerte. "Muchas gracias, aquí se necesita de suerte para sobrevivir". Arranca mientras me quedo parado en la banqueta con mis maletas, las llaves de mi nueva casa zamorana y una angustia terrible en mi estomago, exactamente en la parte donde hirieron al ruletero.



TARDE DE OCIO


OCIO PURO