SOBRE LA MUERTE...


Esta mañana me tocó hacerla de representante de mi jefa, ante el obispo de Campeche, Monseñor Castro Castro. El motivo de la visita fue para la grabación de unas cápsulas religiosas para el noticiero. Habló de varios temas mientras yo platicaba por el blackberry fingiendo que me interesaba su discurso. Aunque soy católico, tengo que reconocer que los sermones y la cuestión religiosa me dan mucho sueño. Sin embargo, tocó un tema en el que coincido totalmente: La muerte es lo único seguro en el hombre.

Puedes ser un político o un pobre don nadie (o "un hijo de vecino" como suele decir una de mis catedráticas preferidas de la carrera de Historia), pero uno siempre llega al mismo lugar. No importa como viviste. Si fuiste bueno, malo o mas o menos. Todos en alguna ocasión conoceremos la muerte. Independientemente si hay algo más allá del proceso natural de cerrar los ojos, de que el corazón dejé de latir y de que mi cerebro entre en descomposición, fuera de eso, la muerte es lo único en lo que podemos confiar. Una carta puede llegar o no. Un amor puede ser para toda la vida o
no. El trabajo ideal puedes conseguirlo o tener un trabajo odioso en toda tu existencia... pero lo que si es que morirás.
Lejos de ser un pesimista, creo que reflexionar sobre la muerte es lo más sano del mundo. Nos permite entender lo efímero que somos y determinar nuestras acciones, que si bien llegará para todos, pueden hacer a la muerte más interesante (dramática para quienes nos gustan los cuadros barrocos; cómica para quienes se ríen de todo o folklórica para los que tienen muy presentes sus raíces).
















Ahí radica la diferencia de nuestras muertes. Yo por ejemplo, me encantaría una muerte entre el estilo dramático, tipo Marilyn Monroe o Edith Piaf y el colorido de las fiestas carnavalescas (campechanas, porque las mascaradas venecianas no van con mi estilo), con funerales tipo "Una papa sin catsup", con la contratación de lloronas, por aquello que en vida nadie me aguanta, y de seguro como cadáver nadie me llorará. Y como no hay velorio sin llanto, pues a juntar dinero para la contratación.

BtO
El prematuro agonizante



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